La aventura de comprar un terreno y luego salir airoso

Disponer de un pedazo de tierra donde edificar una casa para tu familia. Qué idea tan preciosa, ¿verdad? Ni que la hubiéramos sacado de alguna ficción romántica, de aquellas que consiguen que las lágrimas se nos agolpen en los ojos. Prepara el pañuelo y no te avergüences de nada, querido lector, que después de leer este artículo tendrás que sonarte los mocos. En Globaliza intentamos que todos nuestros textos culminen con un final feliz, y ahora mismo no conseguimos hallar un desenlace más dulce que el de un terreno presto a convertirse en una propiedad. En el espacio que protegerá a los tuyos y que verás nacer desde su fase embrionaria. ¿Tú sabes lo bonito que es eso? Aunque tampoco creas que todo el monte es orégano; cualquier proceso de compra lleva implícitos algunos esfuerzos de los que no podrás librarte. ¿Pero sabes lo bueno de todo esto? Que este portal es dadivoso por definición. Y en un día como hoy queremos regalarte la estratagema perfecta para comprar el suelo de tu casa.

Consejos para comprar un terreno

¿Estás listo para aprender una nueva lección inmobiliaria?

1. Localiza a través de Google Maps

Los avances informáticos de hoy en día nos han elevado hasta alturas jamás imaginadas en tiempos remotos. Si en 1890 podíamos surcar los cielos gracias al aeroplano que diseñaron los hermanos Wright, en el año 2005 ya lo contemplábamos todo a vista de pájaro por culpa de un invento denominado Google Maps. Una herramienta revolucionaria que nos hace flotar entre las nubes para asumir el control desde arriba, para que detectar tu futuro terreno sea sólo cuestión de tener buen ojo desde la pantalla de tu ordenador. Un vuelo virtual que parece un milagro. Aunque Globaliza también te ofrece unas búsquedas de lo mas precisas.

2. Visita y comprueba

Casi nos parece una falta de respeto incluir este segundo paso de puro obvio. Resulta evidente que debas visitar el terreno antes de comprarlo, ¿no es así? ¿Acaso no te calzas tus zapatillas en la tienda antes de pasar por caja? Pues con el suelo que en breve será tuyo debes hacerlo lo propio. Pero lo que tal vez no parece tan claro, así a botepronto, son las comprobaciones que debes realizar en la misma parcela. ¿Sabes a qué nos referimos?

  • Orientación

Siempre que el suelo de tu vivienda esté orientado hacia el sur, éste beberá tanta energía solar que acabará por hartarse. O sea, que estamos ante la disposición geográfica más recomendable para la iluminación de tu inmueble.

  • Pendiente

Por otro lado, en caso de que el solar se encuentre en pendiente, podrás adaptar la casa a esa inclinación para reducir costes. No es tan caro el movimiento y control de tierras como el valor de un terreno plano.

  • Entorno inmediato

El acceso, la distancia con tus vecinos, la presencia de montañas o muros cercanos… Todos estos elementos ostentan una importancia que no debes pasar por alto en tus visitas.

3. Chequea el tipo de suelo

Te llevarías una sorpresa mayúscula si supieras la influencia que ejerce el subsuelo en el precio final de la vivienda. ¿Eres consciente de hasta qué punto eso es importante? Puede llegar a suponer entre un 5 % y un 20 % del importe total de la casa. Por eso mismo, antes de que empiece a edificarse el proyecto tendrías que encargar la realización de un estudio geotécnico. La composición del suelo que pisará tu futura vivienda constituye la base de todo. Recuérdalo.

4. Verifica que todo esté en regla

No creas que te vas a escapar de la burocracia, compañero, porque en estos procesos suele intervenir para hacer de las suyas. Trágate la dosis de paciencia que te corresponda; cuenta hasta diez tantas veces como creas necesario. Tranquilízate, suspira. ¿Ya estás mejor? Entonces cruza la puerta del ayuntamiento donde se ubica el terreno y solicita su cédula urbanística. En ese documento podrás asegurarte de que el suelo que tanto te atrae sea urbanizable. Un papel donde figuran el tipo de vivienda que podrás construir y los suministros que abastecen la propiedad: agua, gas, alcantarillado, electricidad y fibra óptica.

5. Revisa la normativa de construcción

En cuanto a la reglamentación vigente de la construcción, existen dos conceptos básicos que debes conocer si no quieres que tus neuronas se declaren en huelga. El primero que tendrías que dominar es el de la ocupación, que no es otra cosa que la superficie bruta expresada en porcentaje que ocupará tu vivienda dentro del solar. Se trata de una cifra que no calculará las plantas que tenga tu propiedad, un dato diferenciador respecto al otro término con el que deberías familiarizarte: la edificabilidad. “¿Y qué es la edificabilidad?”, te preguntarás. Pues ni más ni menos que el total de metros cuadrados que pueden construirse en el solar, incluyendo todos los pisos que completarán tu inmueble.

6. Comprueba el estado

No dejes que te endosen a ti lo que no es tuyo. Tienes que escarbar en la tierra que vas a comprar para conocerla en profundidad, y también para darte de bruces con la servidumbre sumergida debajo de los cimientos de tu nueva casa. Comprueba de donde procede la maraña de tuberías que se ramifica en tu suelo, pues podrían pertenecer al vecino de al lado o a una compañía de suministros. Por no hablar de las deudas que podrían estallar como una mina enterrada. ¿Que qué deudas? Las de tendrás que abonar al ayuntamiento si se urbaniza la calle donde se levantará tu hogar, por nombrar alguna.

Una vez hayas dado todos estos pasos, tan sólo tendrás que proceder a la firma del contrato de arras. Un documento que casi pondrá el boli en tus manos para que luego estampes tu rúbrica definitiva en los papeles de compraventa.

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