Un perro en casa: teoría y práctica

En este blog funcionamos por rachas, por épocas. Como cuando te empecinas en escuchar el mismo grupo de música una y otra vez, con sus canciones sonando en tus cascos y reventando en tus tímpanos. Hasta que te hartas. Cambias de banda y a otra cosa mariposa. Una obsesión enfermiza que dura lo que una moda pasajera. En Globaliza ahora nos ha dado fuerte con las bienvenidas: la bienvenida al cole, la bienvenida del niño, la bienvenida a la universidad… Por eso hoy nos hemos centrado en el caluroso recibimiento que debes dispensarle a tu perro. Sí, tu perro. El flamante fichaje de esta temporada. ¿Crees que el nuevo miembro de tu pandilla doméstica sólo te pedirá carantoñas? No seas ingenuo; su cuidado exige un sacrificio total y una entrega absoluta. Llevarás tu abnegación hasta un territorio desconocido por tu persona, tal será el cariño repentino que sentirás por tu nueva mascota. Y esas muestras de afecto deben empezar a demostrarse en el hogar, en la intimidad que proveen los muros de una casa que tendrás que adecuar para facilitar su acomodo. Sigue nuestra guía para que tu inmueble se adapte al cachorro.

Cómo preparar la casa para el perro

Demuestra que estás a la altura del mejor amigo del hombre.

1. Guarda los productos dañinos

Elige un sitio de tu casa donde almacenar los fármacos, químicos y artículos de higiene. Mantenlos alejados del cánido si no quieres que el animal, con sus diminutas fauces, los engulla por accidente. El perjuicio que podría causarle el consumo fortuito de esos productos resultaría fatal para su salud.

2. Evita posibles caídas

Tanto si vives en una casa como en un piso, deberás bloquear más de una probable caída al abismo. Dicho así parecerá una exageración, pero no lo es. Una baranda en las escaleras o una rejilla en el balcón impedirán que la ley de gravedad actúe según los designios de la física. Es decir: que el pobre can caiga desde una altura considerable. Una medida que también vale para la piscina. Aunque su raza se denomine “perro de aguas” no significa que sepa nadar.

3. Cuidado con los cables

De verdad: si permanecen a la vista del animal, no le estarás echando un cable a la fierecilla. Le estarás invitando a electrocutarse cuando la pequeña bestia sólo pretende jugar. Es un cachorro lo que estás planeando adoptar, y como tal querrá divertirse con todo lo que pille por delante. Su nueva casa pasará a ser su zona de juegos. Por lo tanto, tendrás que esconder el cableado en algún sitio.

4. Ojo con las plantas

Es cierto que le dan un toque verde a tu hogar, pero no por ello dejarán de ser perniciosas para el perro. Nos remitimos a lo mismo: cuando cuente con pocas primaveras, tu mascota tenderá a morderlo todo. A veces incluso acabará tragándose lo que mastique. Y como te puedes imaginar, las plantas de interior que tanto adornan tu casa pueden suponer una amenaza para tu cachorro. ¿Has probado con colgarlas de la pared? No es por nada, pero ahora es lo que se lleva.

5. Su propia cama

Hay una cuestión que debes dirimir antes de adoptar al perro, y tiene que ver con el lugar donde se acurrucará para dormir la mona. ¿Te has decantado ya por alguno? Porque las primeras noches serán duras. Lo más probable es que al principio no quieras que la bola de pelo duerma sola, por eso colocarás su almohadón, cesta o colchoncito al lado de tu cama. Algo del todo comprensible. Pero con ello te estarás arriesgando a que luego le cueste pernoctar sin nadie cerca, y algún día tendrá que hacerlo. La independencia – tarde o temprano – acaba llegando. Deberás elegir una estancia con temperaturas medias, ni demasiado frías ni demasiado caldeadas. Ya sea el salón o una habitación inutilizada. ¿Sabes cuáles son las menos indicadas? El baño, el jardín o la entrada de casa.

6. Sus necesidades

De momento puedes ir guardando la correa y el collar en cualquier sitio, porque paseos, lo que se dice paseos, habrá bien pocos. Ya te aprenderás toda la liturgia de dar vueltas por el parque cuando el animal esté crecido. Lo que ahora te conviene es hacerte con un manojo de periódicos para depositar algunas hojas en el suelo. Ya sabes por dónde vamos, ¿verdad? Cuando veas que tu querido perro flexiona sus patas traseras y arquea su espalda, será porque querrá hacer sus necesidades. Y el mejor lugar para satisfacer la llamada de la naturaleza, si no tienes jardín en casa, es sobre la prensa desactualizada.

7. Comida, bebida y juguetes

Un bol para el agua y otro para la comida. Tendrás que disponer de dos recipientes provistos de su alimentación básica para que al muy juguetón no le falte de nada. Y decimos juguetón porque también debería contar en su haber con su propio arsenal de juguetes, aquellos que no se puedan romper en mil pedazos, no sea cosa que luego engulla los restos del estropicio.

Estás a punto de asumir una responsabilidad muy bonita. Disfrútala.

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