¿Cuáles son los beneficios de vivir en el centro de la ciudad?

Ahora es cuando nos ponemos en el otro extremo. Si hace unas semanas nos metimos de lleno en las ventajas de vivir en la periferia, hoy preferimos sentir de cerca cómo el corazón urbano bombea la sangre de sus habitantes. Las coordenadas del centro siempre han sido las más codiciadas; casi todo el mundo quiere formar parte del núcleo duro de las metrópolis. Pero no muchos lo consiguen. Una demanda tan elevada hace que la competencia sea despiadada. Encontrar casa donde se perciben las vibraciones de la ciudad, donde puedes tomarle el pulso sin problemas a la efervescencia citadina, es como colocarse en primera fila en un concierto de Madonna. Quien no corre, vuela. Ya puedes agenciarte unas alas para planear sobre las azoteas, amigo. Sólo así podrás caer en picado sobre tu futura casa para que nadie te la robe. ¿Pero qué cualidades atesoran los centros de las urbes que son tan pretendidas? ¿Qué aportan al ciudadano? No te impacientes, querido lector. Nos hemos propuesto resolver esas preguntas un poco más abajo.

Ventajas de vivir en el centro de la ciudad

Sigue leyendo. Encontrarás tus respuestas.

1. Más posibilidades de trabajo

Es en el centro de las grandes ciudades donde las oportunidades laborales, en la actualidad muy preciadas debido a su escasez, salen de su escondite. Cuanto más poderosa sea una corporación, más céntrica será su ubicación. Esa es una de las cualidades más atractivas de habitar en una metrópoli, especialmente si te encuentras en aquella etapa en la que te apetece ir cambiando de ocupación. De vez en cuando y siempre que puedas, claro. No estamos diciendo que tengas el privilegio de ir de flor en flor. Aunque si eres tan afortunado, será en los barrios más representativos de la ciudad donde aguardarán tus nuevos retos. El hogar donde crecen las empresas.

2. Más medios de transporte público

En algunas ciudades resulta ridículo tener coche. La mañana que intentes abrirte paso a través del asfalto desearás no haber salido de la cama. Lo más probable es que tu vehículo no vea la luz del sol durante mucho tiempo, cobijado en tu plaza de garaje para casi el resto de sus días. Sin embargo, las opciones de transporte público se multiplican como Gremlins en el centro de las urbes. El autobús y el metro se convertirán en tus mejores amigos; sus itinerarios pueden llegar a cualquier punto de la metrópoli, por muy alejado que sea. Por no hablar de las vías que se han acondicionado para el tránsito de bicicletas municipales, claro. Un servicio que fomenta el ejercicio y el ecologismo.

3. Más establecimientos

En el corazón de la ciudad hallarás de todo. La actividad comercial que se agita en sus arterias satisface al más exigente. El producto más rebuscado encontrará su espacio en los escaparates del centro. Incluso aquel artículo que ya creías extinto – pobre ingenuo – descansará en la balda de algún lineal remoto. Ah, claro. Disculpa. No nos acordábamos de que a ti te gusta la gastronomía más que a un niño un videojuego. Pues debes saber que también podrás reservar mesa en los restaurantes más exclusivos que puedas imaginar. ¿A tu paladar le va lo exótico? Entonces estás de suerte, porque encontrarás cocinas de todas las nacionalidades. Sean bienvenidos los gustos cosmopolitas, claro que sí.

4. Más oferta cultural  

Atención, pequeño intelectual. Este mensaje va directo a tus pabellones auditivos, palabras azucaradas para que tus oídos se regocijen al escucharlas: el cogollo de la ciudad está envuelto en locales que rebosan cultura. Tendrás al alcance de la mano multitud de cines, galerías de arte, museos, salas de conciertos, bibliotecas… Esa mente inquieta que soportas entre tus hombros, que por mucho que la alimentes jamás parece empachada, por fin quedará saciada ante tanta oferta.

5. Más contacto con lo de fuera

Es un hecho constatable: a los extranjeros les atrae lo que se oculta dentro del cascarón. Cuando llegan a España no suelen quedarse en la superficie; desean mezclarse con los autóctonos para empaparse de sus costumbres, de sus hábitos. Sobre todo los jóvenes que deciden emprender nuevas aventuras en territorios lejanos. Un método excelente para que tú también conozcas otras procedencias sin abandonar tus fronteras. Si vives en la parte céntrica del mapa, que no te extrañe que choques con algún foráneo que acabe descubriéndote realidades para ti desconocidas. ¿Desde cuándo tus amistades tienen que ser de procedencia homogénea? La diversidad enriquece.

¿Al final con qué te quedas, con el centro o las afueras?

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